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Mostrando las entradas con la etiqueta Criaturas

El camino del desamor

"Kupuka amaba los juncos que crecían cerca del agua.  Era Brujo de la Tierra y sabía que si dejaba de amar a los juncos luego dejaría de amar a los pájaros, luego a los pumas, luego a los hombres.  Kupuka sabía que quien se permitiera ignorar a los juncos que crecían cerca del agua iniciaba el camino del desamor.” - Los días del Fuego. La Saga de los Confines III

Las criaturas humanas II

"Las criaturas humanas construyen sostenes suntuosos para sentarse lejos de la tierra.  ¿Sabrán ellos que queriendo elevarse están cayendo? Si el hombre teme sentarse sobre la tierra, algo malo le ha pasado a su alma. Hermanos husihuilkes, no olviden que es honra sentarse en la tierra. Sentarse en círculos sobre la tierra, sentarse en círculos con un fuego ardiendo justo en el centro. ¿Quién cambiaría eso por un grotesco armazón donde el hombre deshace su apostura? Sentarse en la tierra es la serena felicidad, el único bien que debemos anhelar." - Los días del fuego. La Saga de los Confines III

Las criaturas humanas

"Las criaturas humanas nunca comprenderán.  Nunca lograrán evitar el impulso de dar nombre a todo. Esa es su esencia, como el vuelo para los pájaros. Y lo mismo que el vuelo, la capacidad de nombrar los lleva lejos y alto. Pero deben saber que los nombres tanto explican como ocultan. Los nombres encuentran pero también embisten. No hay modo de nombrar si no es evadiendo, si no es ignorando. Déjame decirte que nombrar es cortar camino pero que, por ese atajo, se pierde gran parte del bosque." Fuente:  -Oficio de Búhos. Relatos de los Confines. Capítulo "Terquedad de Nanahuatli o el padecimiento del camino".

La memoria de la humanidad

"Somos quebradizos como el jade, y efímeros como el viento. Por eso debemos procurarnos una raíz que nos recuerde. No solo los ancianos recuerdan, también recuerdan los niños, también los jóvenes. Somo humanos, y por eso mismo, capaces de recordar aún aquellas cosas que jamás vivimos. Y la memoria de la humanidad, vuelve en cada recién nacido." - Liliana Bodoc ( Bodoc, memorias de una maga: La memoria de la humanidad - Canal Encuentro). Fuente: https://youtu.be/QcI1dhd57-8

Los Días del Venado - Fragmento 06

Piukemán era, entre los varones, el más parecido a su madre. De ella le venía esa urgente curiosidad por todas las cosas. Desde que tuvo suficiente entendimiento, empezó a preguntar qué había del otro lado de la Puerta de la lechuza, y quién prohibía a los husihuilkes llegar allí. Pero nunca, hasta ese momento, había obtenido respuestas. Finalmente, decidió averiguarlo por sí mismo. Dos veces, en celebraciones pasadas, había abandonado el Valle de los Antepasados y recorrido el sendero hasta el límite de lo permitido Y las dos veces fue mayor el miedo y regresó sin atreverse a quebrantar la inmemorial prohibición. Piukemán tenía vividas once temporadas de lluvia, y no estaba dispuesto a dejar que pasara otra sin atreverse a cruzar la Puerta de la Lechuza. ¿Los escuchas llegar? Vienen hacia aquí contra todas las leyes. ¿Escuchas, hermano tambor? – dijo Kupuka. Es Piukemán, el menor de los hijos varones de Dulkacellin. Y no viene solo, trae a su hermana. Esos niños no deberían estar...

Los Días del Venado - Fragmento 05

Kupuka no estaba en el Valle de los Antepasados. El Brujo de la Tierra, el que veía más lejos que nadie y conocía el idioma del tambor, no llegaba, como era su costumbre, cargando un morral lleno de misterios para recibir junto a ellos la lluvia nueva. Con una sorda sensación de soledad, los husihuilkes se preguntaban cuál sería la causa de su ausencia. Los Brujos de la Tierra, hermanos mayores del pueblo de Los Confines, ejercieron la sabiduría en actos cotidianos. Entre todos, fue Kupuka el más antiguo, temido y amado entre Los Brujos de la Tierra. ¿Dónde está Kupuka? Esa era la pregunta que se escuchaba en Los Confines siempre que hubiese penas, temor o confusión. Kupuka, el que tenía uñas de cabra, envejeció amando a cada criatura mucho más que a sí mismo. Un cayado, un morral misterioso, sandalias de cuero.... Y la fatiga del amor. Fragmento de "Los días del Venado". Leído por Gonzalo Kenny en el homenaje a los 20 años del lanzamiento del primer libro de ...

Los Días del Venado - Fragmento 03

"Como había sucedido en todos los inviernos recordados, regresaba a la tierra de los husihuilkes otra larga temporada de lluvias. Venía del sur y del lado del mar, arrastrada por un viento que extendía cielos espesos sobre Los Confines y allí los dejaba para que se cansaran de llover. La temporada comenzaba con lloviznas espaciadas que los pájaros miraban caer desde la boca del nido; las liebres, desde la entrada de sus madrigueras y la gente de Los Confines, desde sus casas de techo bajo. Para cuando las aguas se descargaban, ningún ser viviente estaba fuera de su refugio. La guarida del puma, las raposeras, los nidos de los árboles y los de la cima de las montañas, las cuevas subterráneas, las rendijas del cubil, las gusaneras, las casas de los husihuilkes, todo había sido hábilmente protegido según una herencia de saberes que enseñaba a aprovechar los bienes del bosque y del mar. En Los Confines, las Criaturas afrontaban lluvias y vientos con mañas casi tan antiguas como el v...